Subí las escaleras que se tornaban frías a mis pies, ya no se si por la sensación térmica el invierno o la situacion espectante del no saber que pasará , me situé ante esa puerta de roble macizo con mirilla de rejilla que dejaba entrever parte del interior , y el golpeo de mis nudillos sobre la madera comenzó a marcar el ritmo de mis latidos.
Pasos que resquebrajaban la tarima flotante del interior sonaban acercandose hacia mi. Mi boca de tinte reseco se preparaba para una primera batalla dialectica con "ella".
Y por fin, tras meses sin saber de ti, de tu rostro tu apariencia , tu manera de ser , aquí estamos, separados por un triste umbral ....
Y así es como empezó nuestra historia...por el final

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